Tos nocturna infantil

Como sabes, llevamos algunos días difíciles por culpa de la tos nocturna infantil del peque. No es nada grave, pero desespera. 

No es la primera vez que la tos o los mocos nos complican la vida. Desde muy pequeño, ha tenido bronquitis, alguna nos ha llevado a urgencias; además tiene las amígdalas grandes, lo que hace que respire mal y casi siempre por la boca (roncador). Estamos en manos del otorrino, así que todo está controlado. Pero esta vez llegó sin avisar.

La pesadilla empezó con ataques de tos seca durante la noche. Por el día estaba como una rosa, pero al llegar la noche tenía un par de ataques que podían durar más de media hora.

Remedios caseros

Cuando estás en medio de la noche sin poder descansar tiras de lo que tienes más a mano. Y recordé un consejo que alguien me dió en algún momento:

“La cebolla en la mesilla les quita la tos”

Así que ahí estaba yo a las 2:00 cortando cebolla para intentar salvar la noche. He de decir que la primera noche funcionó (o eso creí).

Para evitar repetir la misma odisea nocturna, la segunda noche me preparé (me informé de formas de aliviar esa tos seca): cebolla, suero, agua, ventilación… Todo listo, pero la noche no mejoró. Segunda noche sin dormir.

Lo único que nos permitió dar alguna cabezada fue incorporarlo sobre mi. El problema es que él durmió, pero yo no.

El jueves ya no fue a clase, y pasó la mañana tosiendo mucho. Tanto que a mí me dolían las costillas de oírlo. Pero seguía siendo una tos seca, sin moco, ni congestión, ni fiebre.

Por si acaso, visitamos al médico. Todo está bien, pero ibuprofeno, corticoide y algún antitusivo de la farmacia para que le alivie (hay varios que se pueden dar desde los 2 años).

Y esa tarde empezó la congestión, los mocos, la tos más productiva. Así que al final la causa de la tos mostró su cara, “un catarro de vías altas”.

Causas de la tos nocturna infantil

La tos nocturna, aunque no lo parezca cuando empieza, es el resultado de mucosidad que se acumula en las vías altas, irritando la garganta y provocando la tos. Por eso, incorporarlos les alivia, permite que el moco baje y no se quede en la garganta.

En nuestro caso, también afectan unas amígdalas muy grandes como ya he dicho, que de momento siguen en observación. ¿A ti te operaron de vegetaciones? a su padre y a mi si, cuando aún no nos dormían para hacerlo y tengo un recuerdo muy desagradable.

Ahora saben que, a partir de los 6 años, las vegetaciones mejoran solas en la mayoría de peques, así que se espera un poco más para intervenir. La explicación, en lenguaje muy de andar por casa, los niños crecen, pero sus vegetaciones no.

Es necesario aclarar que el objetivo no es ELIMINAR la tos, ya que es un mecanismo de “limpieza” de las vías respiratorias del peque. Queremos aliviarla lo suficiente para que le permita descansar, sin cortarla para que pueda eliminar el moco.

Qué puedes hacer para mejorar la tos nocturna:
  1. Suero salino: lo que buscamos es que inicie la noche con la nariz y la garganta lo más despejadas posible. El suero ayuda a fluidificar el moco, así que puede ser una buena rutina.
  2. Beber bastante agua: estar bien hidratado es importante para que el moco sea más “ligero”
  3. Humidificar el ambiente: puede ser con un humidificador frio, con un poco de vapor o con una toalla sobre el radiador. Evita tener la calefacción demasiado alta o demasiadas horas encendida, ya que reseca mucho el ambiente.
  4. Miel: es de los pocos remedios naturales que han demostrado aliviar de verdad. Un poco de miel diluida en agua tibia antes de acostarse parece que suaviza la garganta. Recuerda lavar los dientes después. NADA DE MIEL ANTES DE LOS 12 MESES
  5. Cebolla: aumenta la secreción en la garganta, humedeciendo las mucosas. Aunque no hay evidencia sólida, no hace daño (más allá del olor de la habitación)
  6. Jarabes antitusivos: algunos se pueden dar desde los 2 años, en caso de que lo veas muy apurado/a consulta con su médico si esta puede ser una opción.
  7. Aceites esenciales: utilizados ANTES de meter al peque en la habitación, de buena calidad, sin químicos y puestos en un difusor frío o, si son aptos para uso tópico sobre el pecho, los pies o el pijama. Asesórate bien porque algunos pueden tener efectos irritantes y empeorar la tos.
  8. Jarabes “naturales”: natural no significa seguro, así que antes de darle cualquier cosa a tu peque, consulta con su pediatra.
Pide cita con su pediatra si:
  • La tos es muy ronca, acompañada de estridor (ruido agudo al coger aire)
  • La tos está acompañada de dificultad para respirar
  • Si el peque tiene menos de 9 meses
  • Si está acompañada de fiebre
  • Si le duele o le supura el oído
  • Si dura más de 10 días
  • Si respira mal por la nariz sin estar acatarrado
  • Si los episodios de tos nocturna se repiten con frecuencia

Cuando no quieren comer

Esto también es algo que comentáis muchas veces en consulta. Cuando tienen vómitos, diarreas, fiebre, tos o malestar general, lo habitual es que, como los adultos, tengan menos apetito y ¿sabes qué?

Si los observamos bien, pierden el apetito unos días antes de que se muestre la enfermedad, y lo recuperan cuando comienza la mejoría. 

Así que, deja siempre a su alcance opciones saludables, que su naturaleza hará que comience a comer cuando lo necesite.

Si la inapetencia se alarga más de lo convencional, o si sientes que realmente algo “no es normal” consulta con su pediatra.

Con el tiempo que tenemos, donde empiezas la mañana abrigada como un esquimal, llegas a medio día con temperatura típica de verano, para volver al invierno en cuanto se va el sol, es normal que tengamos el cuerpo del revés y que más de una familia se pase la noche en vela. Si es así te deseo que pase pronto, mucha paciencia y amor.

Y alguna siesta fuera de hora si se puede

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